Fotolibro: Kinderwunsch y el ambiente familiar

marzo 15, 2018
maternidad fotolibro

Fotolibro que es parte de nuestra biblioteca

Kinderwunsch y el no siempre tan agradable viaje a la maternidad

Flamingo parece estar tranquilo en cuanto a proyectos fotográficos personales, sin embargo os aseguramos que estamos fraguando algunas cosillas. Pronto empezaran a salir a la luz varios proyectos que estamos editando cuidadosamente y que saldrán a la luz en formato digital e impreso. No dejamos de lado tampoco la fotografía social por supuesto pero en este artículo hablamos de un fotolibro.

Recientemente así como por casualidad y de rebote, me saltó un anuncio de que la Fábrica, editorial y a la vez tienda de fotografía, tenía fotolibros en oferta, mejor dicho tenía una promoción de rebajas bestiales, ya sabemos que los libros de fotografía suelen ser caros en general.

Como quien dice a ciegas. Flamingo decidió aumentar su biblioteca fotográfica con dos adquisiciones: Kinderwunsch de Ana Casas Broda y el Poder de la duda. Éste último acoge los diferentes proyectos de una exposición comisariada por Hou Hanru. En él, diferentes fotógrafos en el que se explora la capacidad de la imagen para alterar nuestra concepción de las cosas creando una difusa realidad.

Sólo me voy a centrar en Kinderwunsch ya que se trata de un fotolibro canónicamente hablando, he de decir que me ha impresionado más de lo que yo pensaba, yo no conocía esta fotógrafa ni había visto nada de ella pero cuando eche un vistazo a la portada pensé que a lo mejor podría ser un buen fotolibro ya que contiene imágenes con una iluminación muy dramática así como un tanto barrocas cuyas iluminaciones me fascinan bastante.

Para empezar, en cuanto a la construcción del fotolibro es de tapa dura, se siente robusto y sólido. Afortunadamente me costó solamente el módico precio de 9 € y ahora ronda los 40 €, vamos básicamente lo que se dice regalado. La autora narra su viaje hacia la maternidad en un lapso de tiempo de 7 años y cómo ser madre le afecta de una manera especial. A su vez la maternidad y la propia relación con sus hijos son el eje central de Kinderwunsch.  

Son espacios un tanto recreados, yo diría que incluso oníricos.  Son fotografías íntimas, todo sucede en el interior de esta familia, donde podemos observar el vínculo existente entre madre e hijos y a su vez la ausencia paternal. Personalmente yo no me veo reflejada en esa realidad y probablemente no pueda empatizar al 100% pero aprecio e intuyo esa mezcla de sentimientos contradictorios que afloran en Kinderwunsch.

Me pareció muy interesante como este fotolibro captura esos nexos, la necesidad de registrar cada detalle e ir tejiendo una historia agridulce. Se suele hablar mucho de lo bonito que es traer niños al mundo y poco de los riesgos y cambios que la propia madre puede llegar a sufrir y padecer.

La fotógrafa nos hace partícipes de cuándo tienes la obsesión de ser madre y como todo ese procedimiento que aunque pueda ser satisfactorio, habita además un alto grado de angustia no solo a nivel físico por los cambios visibles que se producen sino a un nivel psicológico y emocional. Ana Casas explora todos estos temas con unas imágenes muy contrastadas donde abunda el negro.

La mayoría de las composiciones son muy centradas y los sujetos se ven inundados por esa luz mientras alrededor hay todas esa oscuridad, lo cual genera impresiones muy melodramáticas jugando mucho con las luces y las sombras.

Todas estas fotografías las intercala con una serie de textos que recorren de una manera abstracta su experiencia materna a modo de diario personal.  Textos en los que describe tanto su deseo de ser madre como los recuerdos de infancia, donde todo gira alrededor de la maternidad y el núcleo familiar, el proceso del paso del primer hijo al deseo de tener un segundo hijo.

Es en conclusión un fotolibro que narra la experiencia de ser madre desde una perspectiva personal y visceral. Tan profunda que a veces nos encontramos con algunas imágenes que pueden herir ciertas sensibilidades. Desde mi punto de vista, todo lo que aflora en Kinderwunsch es la oscilación del deseo de ser madre a la propia soledad de esa experiencia por la carga tremenda que supone y la estrecha relación y el lazo que los une de un modo casi inconsciente.

Se trata de un fotolibro tan intenso como emocional que acaba generando un tono repetitivo, con esto no quiero decir que es aburrido sino que simplemente este tipo de imágenes con esos oscuros tan pronunciados crean una atmósfera muy sombría, de aislamiento, en la que se nos va sumergiendo en ese estado. En realidad, es un viaje hacia la mente y el cuerpo de Ana Casas.

Hay un ensayo que considero que es muy preciso a la hora de lo que este fotolibro quiere transmitir y comunicar, he seleccionado algunos fragmentos pero si queréis aquí podéis leerlo completo. Este artículo se encuentra en la página web de la autora. 

Paciente con antecedentes de cuatro años de deseo de tener un hijo (Kinderwunsch).

El proyecto inicia de manera exigente. Una cuenta regresiva. El tic-tac de los años, las horas, los minutos. Un médico dijo a Ana que ella había deseado un hijo durante años. Muchas mujeres se dejan llevar por la angustia al encarar su reloj biológico —lo que significa, literalmente, una carrera contra el tiempo de concepción— al darse cuenta, de manera brutal, que el cuerpo es, en efecto, el que controla a la mente. Un inicio así no es fotografiable, aquí solo podrían funcionar las palabras.

Habitar un cuerpo ajeno, perfecto. Parir, los pechos llenos de leche.

El tiempo y el parto le pasan factura al cuerpo. Abun-dancia y vacío. Queda un cuerpo que ha sido usado. Un cuerpo que porta sus cicatrices con orgullo. Ana sostiene con la mano un estómago flácido y pregunta a su madre cuánto tiempo la amamantó.

Su cuerpo la remite al pasado, alentándola a descifrar fragmentos olvidados pero que ha logrado remendar gracias a las fotografías tomadas por su abuela. A gatas, Ana fantasea; un lejano recordatorio de que el cuerpo es un cuerpo para el sexo y no solo un cuerpo proveedor. Su cuerpo es lo que une a su familia, pero se trata de un cuerpo del que casi no tiene poder en los momentos cruciales de la jornada.

Insomnio, pensamientos circulares. De pronto me encuentro en un paraje que me aterra. Un tránsito lento y tortuoso por un túnel oscuro.

Los recuerdos regresan. En la muerte nocturna, cuando el tiempo parece haberse detenido, Ana arma el rompecabezas de su niñez. ¿Cómo fotografiar el insomnio? ¿Cómo fotografiar la depresión, la memoria y las emociones? Pero fotografiar es lo que Ana debe hacer para poder atravesar el túnel oscuro. Aunque el medicamento y la terapia le pueden ayudar, la fotografía es el eje aquí, la herramienta para que pueda encarar a sus demonios.

La casa calla de noche. En silencio, Ana fotografía los cuartos vacíos; añade estructura a las horas nocturnas, amorfas, difusas. La fotografía le permite a Ana crear una nueva realidad. Arroja luz sobre las tinieblas y da una vuelta de tuerca al argumento. La realidad y la ficción se diluyen en un nuevo escenario, permitiéndole construir su propia historia.

Y tú, ¿tienes algún fotolibro favorito? Si es así estaremos más que contentos de saber cuál. Y en cuánto a Kinderwunsch ¿qué opinión te merece?

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